Día Internacional de la Educación: Aportes desde las Ciencias de la Comunicación para la transformación Educativa y Cultural

© UNESCO/Weiwei KANG; Mohammad Mehedi,Kundra/Shutterstock.com

El ámbito escolar sigue siendo un espacio privilegiado para la generación de conocimientos y la intervención sobre los fenómenos complejos, necesarios para la convivencia y el cambio social. En el marco del Día Internacional de la Educación, compartí un conjunto de ideas y reflexiones, en torno a cómo la planificación estratégica pedagógica y comunicacional se conforman como un vector mandatorio de intervención en el ámbito educativo y a la vez, explorar juntos qué esto puede significar.
En mi caso, esta relación entre Comunicación, Educación y Cultura no es azarosa. No solo la formación académica sino el recorrido profesional me ha llevado a vincularme con la Educación siempre desde las Ciencias de la Comunicación y la Gestión de Políticas, Programas y Proyectos Institucionales, a través de diversos ámbitos y áreas en las que pude crecer, aprender con otros y desarrollarme en sectores multisectoriales y en vinculación con cada parte del territorio nacional. Desde aquellos primeros años a hoy, estos tres campos se han transformado- en parte- producto de los acelerados y disruptivos cambios que disponen los avances de las tecnologías y la digitalización.

Habitamos un “tiempo de aguas”, metáfora que nos comparten Guillermo Orozco y Darwin Franco en su libro “Al filo de las pantallas”, haciendo mención al tiempo de lluvias, el cual trae alivio y abundancia para los pueblos, pero también es un tiempo teñido de nuevos riesgos y desafíos; se vuelve un tiempo impredecible. Estas mismas expectativas e incertidumbres se vienen generando hace décadas, ya muchas, en nuestras aldeas globales en torno a las tecnologías de la información y la comunicación, representados a través del cine, los medios masivos de comunicación, la televisión, los diarios, internet, hoy las Inteligencias Artificiales. Esto nos invita a pensar, reflexionar, pero en sintonía no olvidarnos de implementar procesos pedagógicos significativos y desafiantes desde una nueva mirada siempre en contexto de cada territorio.

¿Cómo educamos en la incertidumbre? Es una pregunta que se ha repetido constantemente en Congresos, Foros, Jornadas Académicas, pero también y fundamentalmente en las escuelas, impregnando y configurando los escenarios escolares. Los autores mencionados señalan que los grandes cambios devenidos del avance de las nuevas tecnologías en el ámbito educativo requieren “hacer explotar” el aprendizaje.

En esta línea, también ya hace tiempo, David Buckingham plantea dos cuestiones centrales: la necesidad de que la Educación ponga el centro en el “desarrollo de habilidades críticas y creativas”; y que la importancia fundamental de entender lo que llamó la alfabetización en medios como un derecho educativo básico. En este sentido, se trata entonces de pensar la tecnología y sus derivas, como formas culturales, y eso pone en relación directa a la Comunicación con la Educación.

Pero entonces, ¿Cómo vincular la Comunicación y la Educación? ¿Cómo generar sistemáticamente una relación productiva y significativa en torno al desarrollo subjetivo y social en el ámbito educativo?

Para buscar una respuesta posible, podemos tomar la propuesta de Crovy y Garay, citada en el libro de Orozco y Franco. Los primeros autores nos convocan explorar la relación entre Comunicación y Educación mediante tres tesis:

- La tesis de la interfaz que es la que determina que Comunicación y Educación son disciplinas que se vinculan, pero pertenecientes a universos diferentes.
- La tesis de la conformación de un nuevo campo, la cual establece la necesidad de generar una nueva disciplina en la que ambas confluyen creando un nuevo campo de conocimiento.
- Y la tercera, la tesis de la interdiscursividad, es la que avanza en la creación de un nuevo campo disciplinario donde se traman cuatro escenarios interconectados: a) La educación para la comunicación; b) La mediación tecnológica de la educación; c) La gestión de la comunicación en el espacio educativo; d) La reflexión epistemológica sobre la interrelación entre comunicación y educación como fenómeno cultural emergente.

La Comunicación y la Educación, junto con la Cultura, conforman un trinomio indisoluble. En esta tríada, me resulta más significativo hacer foco en la forma adjetiva de este último concepto que invita a hablar de lo “cultural”. En dicha forma, Appadurai afirma que se corre el sentido cosificante de la idea de “cultura” y “…nos lleva al terreno de las diferencias, los contrastes y las comparaciones, por lo tanto, es más fructífero”.

En este marco, la gestión, planificación, desarrollo e implementación sistemática de instancias de enseñanza y aprendizaje invita a un enfoque multidimensional, con base en la innovación y la creatividad. Esto nos brindará seguramente herramientas más sólidas y a la vez dinámicas y flexibles, en pos de dar respuestas eficaces, eficientes y sostenibles, a la complejidad que nuestras sociedades nos demandan para un desarrollo integral.

En esta acción, lejos de haber perdido fuerza, las Instituciones en general y las Educativas sustantivamente, están llamadas a jugar un rol cada vez más preponderante, como garantes de desarrollo, innovación, democracia comunicativa y acceso a un derecho humano universal.

Las reflexiones acerca de cómo los adultos deben guiar, educar, consolidar, cuidar a las infancias se han extendido en el último siglo. Alicia Entel en “Breve filosofía de la infancia”, amalgama una serie de conceptos vinculados a lo que la infancia aporta a la condición humana general, es decir al mundo de los grandes. Baste mencionar algunos tópicos: “creatividad, asombro, juego, imaginación, curiosidad, preguntas, verdad”. Todo este conjunto- nos dice - que es impronta sustantiva de la infancia, constituye verdaderamente un modo de ser en el mundo del cual podemos aprender mucho.

Para concluir, en el Día Internacional de la Educación, me gustó la idea de pensar desde metáforas de qué formas el trinomio Educación-Comunicación-Cultura podría conjugarse significativamente: Imagino entonces entornos educativos siempre en movimiento cuál carrusel, donde se hilvanan la complejidad epistemológica, las transposiciones dinámicas, las redefiniciones conceptuales inquietantes, la vinculación potente de las áreas pedagógicas, el desarrollo de nuevas habilidades y competencias, las tecnologías y su devenir representacional, las producciones y las disrupciones, la creatividad, la rigurosidad teórica entendida desde la complejidad amalgamado siempre con la capacidad de implementación de proyectos y programas. Un ecosistema educativo con capacidad de reinvención que invite a reinventar…

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LA AUTORA

Paula Camarda es Licenciada en Ciencias de la Comunicación con especializaciones y posgrados en Educación, gestión integral de proyectos y diseño de políticas y programas. Ha desarrollado la coordinación de múltiples programas a nivel nacional de tecnología y educación en Ministerio de Educación y UNICEF: “Una computadora para cada alumno, “FOPIIE”, Primaria Digital, Aulas Rurales medidas por TIC, entre otros. Dirigió la Implementación integral territorial de las Evaluaciones Educativas -Aprender, ERCE, PISA, ENSEÑAR, durante los años 2016 y 2019.
Fue docente en la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA, y en otros espacios como el Profesarado de la UTN. Cuenta con numerosas publicaciones de su autoría como así también como curadora y coordinadora en diversos temas de materiales de Formación Docente. Presenta una vasta experiencia en la gestión institucional, coordinación y formación de equipos multidisciplinarios. Actualmente se desempeña como Jefe de Producto en Boldt Impresores SA, coordinando la comunicación institucional y vinculando las áreas de de Gobiernos Educativos, como así también el desarrollo de líneas estratégicas de planificación editorial. Ha finalizado su maestría en Comunicación Institucional en la Fundación Walter Benjamin recientemente.


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Paula Camarda
Buenos Aires - ARGENTINA.

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